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jueves, 25 de agosto de 2011

Brasil 5. Isla de Florianópolis

Y ya se acaba este mi invierno, lleno de aventuras, de rutas a pié, cicloturismo, nados en ríos,... y quisimos poner fin a nuestro viaje, subiendo en bicicleta un puerto de montaña, de 20km, de calor y humedad, y lo mas singular !de adoquín!,.. y para finalizar, existe una isla en Brasil, en el Estado de Santa Catarina, donde aterrizaba el autor de El Principito, incluso tiene una calle con su nombre, Pequeno Príncipe,... y subimos al pico desde donde le hacían señales luminosas a Antoine Saint-Exuperry, para que pudiese aterrizar, el Pico do Lampião. La Isla de Forianópolis, a la que le dimos la Vuelta en Bicicleta, 200km. 

Puesto de frutas al lado de la carretera

Puerto de montanha (Subida da Serra da Graciosa)

Kombi (nuestra T1)

Playa da Daniela - Florianópolis 

Vista desde el "Morro do Lampião"

Toro a mi derecha, surferos a mi espalda

Gaviotas en playa Pântano do Sul

Fusca, una relíquia que hay a montones

En el Bar do Arante donde estuvieron.... (mirar foto de abajo)

Bar do Arante 


Y ahora que abandono este país, me doy cuenta de lo grande que es Brasil, que casi ni cabe en mi recuerdo.... y cuando me aleje, podré comprobar, lo enorme que es el mundo.

miércoles, 20 de julio de 2011

La Estrada Real. Brasil 2.

Después de una semana descansando un poco  quizás bajo los efectos del jet-lag, saliendo solo a correr un poco, a pasear, y a montar en bici por la zona de la Mata Atlántica, nos seduce la idea de hacer un recorrido en bicicleta de montaña. La Estrada Real era un camino que iba desde el interior hasta la costa, desde Diamantina hasta el Puerto de Paraty, para llevar el oro hasta Portugal,… más de 1600 km de un itinerario marcado y señalizado, parecido al Camino de Santiago, pero sin fundamentación religiosa, aunque desligar a esta tierra de la fé y todo lo que ello conlleva es imposible.

Salimos de Paraty, y tenemos que superar una barrera natural de 1500m de altura, en tan solo 15 km., a una media de un 10%, con alguna que otra paradita motivante, para comer una papaya, una manga, un platanito o ver un río, una catarata, un mirador desde donde ir despidiéndonos de la costa e ir inmiscuyéndonos en este camino, o “caminho velho” que data del siglo XVII. Así nos sentimos un poco en el camino de donde “partían las riquezas y nosotros simplemente dejándonos embaucar por la riqueza de un Camino.

Y llegamos a Cunha, y como por arte de magia, es fiesta, y que fiesta mas tradicional, los pequeños ganaderos exhiben sus opulencias con sus botas de tacón alto y repujados, su sombrero de ala ancha y sus correas de herradura, y que comidas,… lanche de carne loca, (ternera cocinada), quibe, quentão (infusión de aguardiente de caña y hierbas) y pavê.


Pequeños helechos lembranza de los Alcornocales

Unas cañitas de bambú

Praia Brava. No había nadie y la tuve que conquistar. Que lugar, y a mi que no me gustaban las playas!!!! En esta desemboca un río de agua dulce fantástico. 

Cachoeira en Estrada Real, los caminos del oro.

Sufriendo el ataque de un yacaré de arena.